Los bebés son mucho más sensibles al calor que los adultos. Su cuerpo todavía está aprendiendo a regular la temperatura y, como es lógico, no pueden decirnos que tienen sed, que les sobra una capa de ropa o que no están cómodos. Por eso, durante los meses más calurosos conviene fijarse en pequeños cambios: cómo tienen la piel, si están más irritables, si comen menos o si duermen peor de lo habitual.
Detectar estas señales a tiempo suele ser suficiente para refrescarles, adaptar el entorno y evitar que el exceso de calor termine provocando deshidratación o un golpe de calor.
Te contamos cómo afecta el calor a los bebés, qué señales conviene vigilar y qué podemos hacer para que estén más cómodos durante el día y también mientras duermen.
¿Por qué afecta más el calor a los bebés?
El sistema que regula la temperatura corporal todavía no está completamente desarrollado durante los primeros meses de vida. Esto hace que los bebés tengan más dificultades para adaptarse a los cambios de temperatura y eliminar el exceso de calor.
También tienen una mayor proporción de agua corporal y menos reservas de líquidos. Por eso pueden deshidratarse con más rapidez, sobre todo si el calor coincide con fiebre, vómitos o diarrea.
Además, dependen por completo de los adultos. No pueden quitarse una prenda, buscar sombra o pedir agua. Somos nosotros quienes debemos interpretar sus señales y adaptar el entorno.
El riesgo aumenta cuando:
- La habitación está poco ventilada.
- El bebé lleva demasiada ropa.
- El carrito queda expuesto al sol.
- Se cubre el carrito con una manta o una muselina.
- Hay mucha humedad ambiental.
- La cuna o el colchón acumulan demasiado calor.
- El bebé permanece dentro de un coche, aunque sea durante pocos minutos.
¿Cómo afecta el calor a los bebés?
El calor puede provocar desde una simple incomodidad hasta un problema que requiera atención médica.
Cuando el cuerpo del bebé no consigue liberar suficiente calor, su temperatura empieza a subir. Puede sudar más, estar inquieto, respirar más rápido o mostrar menos interés por comer.
Si la situación continúa, puede aparecer deshidratación. En los casos más graves, el organismo deja de regular bien la temperatura y se produce un golpe de calor.
El descanso también puede verse afectado. Un bebé acalorado suele tardar más en dormirse, moverse más de lo normal o despertarse con frecuencia. Por eso, la temperatura de la habitación, la ropa y el colchón tienen tanta importancia durante el verano.
Señales de que un bebé tiene demasiado calor
Cada bebé es diferente, pero hay señales frecuentes de que el bebé está pasando calor.
Tiene la nuca, el pecho o la espalda muy calientes
Para comprobar si un bebé tiene calor, lo mejor es tocar la nuca, el pecho o la espalda. Las manos y los pies pueden estar algo fríos aunque la temperatura corporal sea correcta, así que no son la mejor referencia.
Si la nuca está muy caliente o sudorosa, probablemente le sobra alguna capa de ropa o la habitación está demasiado calurosa.
Suda más de lo habitual
Sudar es una forma natural de enfriar el cuerpo. Sin embargo, una sudoración excesiva suele indicar que el bebé está haciendo un esfuerzo importante para regular su temperatura.
Además, al sudar pierde líquidos. Conviene vigilar si toma leche con normalidad y si sigue mojando pañales como de costumbre.
Tiene la piel caliente y enrojecida
Las mejillas muy rojas o la piel caliente pueden aparecer después de estar demasiado tiempo al sol o en un espacio poco ventilado.
En ese caso, lo mejor es buscar un lugar más fresco, quitarle alguna capa y observar cómo evoluciona.
Está más irritable
Un bebé acalorado puede estar inquieto, llorar más o resultar difícil de consolar.
La irritabilidad puede tener muchas causas, pero si aparece en una habitación calurosa o después de un paseo, conviene comprobar su temperatura y ofrecerle una toma.
Está demasiado adormilado
El cansancio excesivo o una somnolencia poco habitual pueden indicar que el calor le está afectando.
Si cuesta despertarle, responde con poca energía o está muy diferente a como suele estar, hay que consultar con un profesional sanitario.
Moja menos pañales
Una reducción clara del número de pañales mojados puede ser una señal de deshidratación.
También puede observarse una orina más oscura o con un olor más intenso. Lo importante es compararlo con el ritmo habitual del bebé.
Tiene la boca o los labios secos
La boca seca, los labios resecos o una saliva más espesa pueden indicar que necesita más líquidos.
Si esta señal aparece junto con menos pañales mojados o decaimiento, es recomendable consultar.
Llora sin lágrimas
Llorar sin lágrimas puede ser otra señal de deshidratación, sobre todo si también tiene la boca seca, los ojos algo hundidos o hace menos pis.
En recién nacidos muy pequeños, la producción de lágrimas todavía puede ser escasa, por lo que conviene valorar el conjunto de síntomas.
Rechaza varias tomas
El calor puede hacer que el bebé esté cansado o incómodo y pierda algo de apetito.
Sin embargo, si rechaza varias tomas seguidas, aumenta el riesgo de deshidratación. Si además está somnoliento o moja menos pañales, necesita valoración médica.
Respira rápido o responde de forma extraña
La respiración acelerada, la dificultad para respirar, las convulsiones, la pérdida de conciencia o una temperatura corporal muy alta son señales de urgencia.
En estos casos hay que llamar inmediatamente al 112.
Cómo saber si un bebé está deshidratado
La deshidratación aparece cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que recibe.
En los bebés puede avanzar con bastante rapidez, así que no hace falta esperar a que aparezcan todos los síntomas para actuar.
Las señales más habituales son:
- Menos pañales mojados.
- Orina más oscura.
- Boca seca.
- Llanto sin lágrimas.
- Ojos hundidos.
- Fontanela hundida.
- Irritabilidad.
- Somnolencia excesiva.
- Rechazo de las tomas.
En menores de 6 meses, la hidratación procede principalmente de la leche materna o de fórmula. En los días de calor es normal que pidan tomas más cortas y frecuentes.
Nunca debe añadirse más agua de la indicada al preparar un biberón. Cambiar las proporciones puede alterar el equilibrio de nutrientes y sales que necesita el bebé.
Qué hacer si un bebé tiene demasiado calor
Cuando aparecen señales leves, conviene actuar pronto y ver cómo responde.
Llévalo a un lugar fresco
El primer paso es alejarlo del sol y llevarlo a una habitación ventilada, una zona de sombra o un espacio con una temperatura más agradable.
Quita alguna capa de ropa
Retira las prendas que no sean necesarias y déjalo con ropa ligera y transpirable.
Si el ambiente es muy caluroso, puede quedarse durante unos minutos solo con el pañal.
Ofrécele una toma
Los bebés que toman pecho pueden necesitar mamar más veces durante los días calurosos.
Si toma biberón, hay que respetar siempre la preparación habitual y consultar con el pediatra antes de ofrecer agua a un menor de 6 meses.
Refresca su piel poco a poco
Puedes utilizar un paño humedecido con agua fresca o darle un baño templado.
No conviene usar hielo, alcohol ni agua muy fría. Refrescar de golpe no ayuda y puede resultar desagradable para el bebé.
Observa cómo evoluciona
Después de refrescarle, comprueba si vuelve a estar más despierto, se alimenta con normalidad y sigue mojando pañales.
Si no mejora, vomita, está muy adormilado o respira de forma extraña, hay que buscar asistencia sanitaria.
Cómo proteger al bebé del calor durante el día
Las horas centrales del día son las más delicadas. En verano es mejor salir a primera hora de la mañana o al final de la tarde.
También ayuda seguir estas recomendaciones:
- Utilizar ropa ligera y transpirable.
- Mantener al bebé en zonas de sombra.
- Evitar la exposición directa al sol.
- Revisar de vez en cuando su nuca y espalda.
- Ventilar la vivienda durante las horas más frescas.
- Bajar persianas y cortinas cuando el sol aprieta.
- Evitar que el ventilador o el aire acondicionado le den directamente.
- No dejar nunca al bebé dentro de un coche.
Tampoco conviene cubrir por completo el carrito con una muselina, una sábana o una manta. Aunque parezca que así queda protegido del sol, la tela puede bloquear la ventilación y hacer que la temperatura dentro del carrito suba rápidamente.
Cómo evitar que el bebé pase calor mientras duerme
El calor puede alterar mucho el descanso del bebé. Cuando está acalorado, es habitual que se despierte más, sude o se mueva constantemente intentando encontrar una postura más cómoda.
Para ayudarle a dormir mejor, conviene prestar atención a tres aspectos: la ropa, la temperatura de la habitación y la superficie de descanso.
Elegir ropa ligera y adecuada
Durante las noches más calurosas puede ser suficiente con un body fino o un pijama ligero y transpirable.
La ropa para dormir de un bebé debe elegirse según la temperatura real de la habitación, no solo por la época del año. Si la noche es muy cálida, añadir capas porque toca pijama puede hacer que el bebé pase más calor del necesario.
Para comprobar si está cómodo toca suavemente su nuca, su pecho o su espalda. Si están muy calientes o sudorosos, conviene retirar una capa.
Mantener una habitación fresca y ventilada
La habitación del bebé debe estar ventilada y tener una temperatura agradable, evitando tanto el exceso de calor como los cambios bruscos.
Durante el día, puede ayudar bajar las persianas y cerrar las cortinas en las horas de más sol. Por la noche, si la temperatura exterior ha bajado, conviene ventilar la estancia.
También se puede utilizar un ventilador o aire acondicionado, siempre que el aire no dé directamente al bebé.
La cuna debe colocarse lejos de corrientes de aire, radiadores o zonas donde reciba sol directo.
Elegir una superficie de descanso que regule la temperatura
El colchón también influye en el confort térmico del bebé. Una superficie que acumula calor o humedad puede hacer que sude más y se despierte con mayor frecuencia.
Los colchones Lémur con tecnología Nu-temp están diseñados para equilibrar los cambios de temperatura en la zona donde el cuerpo del bebé está en contacto con el colchón.
Cuando aumenta la temperatura corporal, las microcápsulas integradas en el tejido absorben parte del exceso de calor y lo almacenan. Cuando la temperatura desciende, liberan ese calor de forma progresiva. Este sistema ayuda a mantener una sensación térmica más estable durante el sueño y a reducir los cambios bruscos de temperatura.
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El tejido del colchón también favorece la gestión del sudor y evita que la humedad se acumule con facilidad en la superficie del colchón.
La tecnología Nu-temp no sustituye la ventilación, la ropa adecuada ni la vigilancia del bebé, pero ayuda a crear un entorno de descanso más cómodo durante las noches calurosas.
Además, el bebé debe dormir siempre boca arriba, sobre una superficie firme y sin almohadas, peluches, protectores ni mantas sueltas.
Conclusión: anticiparse evita sustos
Los bebés reaccionan al calor con más rapidez que los adultos, pero la mayoría de las situaciones pueden evitarse observando sus señales y adaptando el entorno.
Una nuca sudorosa, más irritabilidad o menos pañales mojados pueden ser las primeras pistas.
Mantener la habitación fresca, utilizar ropa ligera, ofrecer tomas frecuentes y elegir una superficie de descanso que gestione bien la temperatura ayuda a que el bebé esté más cómodo y duerma mejor.
Preguntas frecuentes sobre el calor en los bebés
¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene calor?
Toca su nuca, pecho o espalda. Si están muy calientes o sudorosos, probablemente necesite menos ropa o una habitación más fresca. Las manos y los pies no son una referencia fiable.
¿Es normal que un bebé sude mientras duerme?
Un poco de sudor puede ser normal. Si tiene el pelo mojado, la ropa húmeda o la nuca muy caliente, puede estar demasiado abrigado o la habitación puede tener una temperatura excesiva.
¿Un bebé debe beber agua cuando hace calor?
Depende de su edad y de cómo se alimente. En menores de 6 meses alimentados con leche materna, suele recomendarse ofrecer el pecho con más frecuencia. Antes de dar agua a un bebé pequeño, lo mejor es consultar con el pediatra.
¿Puedo utilizar aire acondicionado en su habitación?
Sí, siempre que la temperatura sea moderada y el aire no le dé directamente. También conviene evitar cambios bruscos entre una habitación muy fría y el calor exterior.
¿El colchón puede ayudar a evitar el exceso de calor?
Un colchón transpirable y con materiales capaces de gestionar la temperatura y la humedad puede mejorar el confort. La tecnología Nu-temp de algunos colchones Lémur absorbe y libera calor según los cambios de temperatura en la zona de contacto.




